Geen producten (0)
Geen producten (0)
 

Diario del año de la peste

€ 19,70
Op voorraad - Levertijd 2-3 werkdagen
Specificaties
EAN code 9788493760182
Netto gewicht 400,00 g
Bruto gewicht 600,00 g
Afmetingen (l,b,h) 20 x 0 x 13 cm
Autor Daniel Defoe, Pablo Grosschmid
Páginas 328
Omschrijving
Considerado una de las cumbres de la literatura inglesa de todos los tiempos, el Diario del año de la peste es un escalofriante relato novelado en el que se describen con crudeza los horribles acontecimientos que coincidieron con la epidemia de peste que asoló Londres y sus alrededores entre 1664 y 1666.

Daniel Defoe, con precisión de cirujano, se convierte en testigo de los comportamientos humanos más heroicos pero también de los más mezquinos: siervos que cuidan abnegadamente de sus amos, padres que abandonan a sus hijos infectados, casas tapiadas con los enfermos dentro, ricos huyendo a sus casas de campo y extendiendo la epidemia allende las murallas de la ciudad. El Diario del año de la peste es una narración dramática y sobrecogedora, con episodios que van de lo emotivo a lo terrorífico, un relato preciso y sin concesiones de una altura literaria que todavía hoy es capaz de conmovernos hasta las lágrimas.

“Fue en los comienzos de septiembre de 1664 cuando, mezclado entre los demás vecinos, escuché durante una charla habitual que la peste había vuelto a Holanda…”. Así comienza un libro muy extraño, 'Diario del año de la peste', de Daniel Defoe. Un libro que hoy se puede leer como una crónica periodística de la plaga que ese año asoló la ciudad de Londres. El diario, que es uno de los más buscados en las librerías en estos días junto con 'La peste', de Camus, se encuentra agotado, aunque dos editoriales como Alba e Impedimenta están preparando ya sus reediciones. Aunque quizá, con todas las restricciones que nos impone y nos va a imponer el coronavirus, acabe siendo ese libro que nos recibirá en las librerías en esa fecha, esperemos que próxima y maravillosa, en la que podremos salir a la calle y abrazarnos.

 

Daniel Defoe
Londres, 1660 - Londres, 1731
Daniel Defoe nació en Londres, probablemente en la parroquia de St. Giles Cripplegate, en torno a 1660. Su padre era miembro del gremio de carniceros y además se dedicaba a fabricar velas con el sebo de los animales sacrificados.

Defoe tuvo una educación desordenada, viajó por Europa y Escocia e intentó abrirse paso como empresario, sin éxito. Hacia 1700 se estableció en Londres, tratando de vivir como periodista y libelista. En 1703, debido a un panfleto que escribió, titulado «El Camino más corto con los Disidentes», fue condenado a ser expuesto en la picota. La publicación de su poema «Himno a la Picota» provocó, sin embargo, que el público congregado alrededor del propio poste le lanzara flores en lugar de objetos dañinos y nocivos, y que bebiera a su salud. Partidario en principio de los whig, se pasó al partido tory, al que más tarde traicionaría convirtiéndose en agente secreto al servicio del gobierno whig. En 1704 fundó y dirigió The Review, donde expresó sus excepcionales cualidades como periodista (se le considera uno de los fundadores del periodismo moderno). Poco después de cumplir sesenta años se alejó de la actividad pública para escribir, en poco tiempo, las novelas que le reportarían fama y reconocimiento. Su Robinson Crusoe (1719), novela basada en la historia real del naufragio del marinero escocés Alexander Selkirk, le acarreó un éxito tan inmediato que Defoe se apresuró a escribir su continuación, Últimas aventuras de Robinson Crusoe, muy inferior, sin embargo, al primer libro en inspiración y fuerza representativa. En 1720 aparecerían las Memorias de un caballero y El capitán Singleton, y en 1722 El coronel Jack. En 1722 llega la segunda de sus obras maestras, el Diario del año de la peste, en el que Defoe evoca, mediante el artificio del diario de un testigo de ese acontecimiento, el flagelo de la peste que sacudió a Londres entre 1664 y 1666. Otra de las novelas inmortales de Defoe, Moll Flanders (1722), constituye un gran retrato de una mujer de vida aventurera y la primera novela de costumbres de la historia de la literatura inglesa. Daniel Defoe falleció en 1731, probablemente mientras vivía en la clandestinidad, huyendo de sus acreedores. Recibió sepultura en Bunhill Fields, Londres.

Pablo Grosschmid
Pablo Grosschmid estudió Ciencias Químicas en Buenos Aires y Madrid. Ha trabajado como traductor, revisor, lexicógrafo e intérprete de conferencias autónomo. Es coautor del Diccionario de Regionalismos de la Lengua Española. Ha traducido al castellano, entre otras, obras de Franz Kafka, Robert Musil, Jean Monod, Imre Madách y Daniel Defoe. Con Impedimenta ha publicado Un médico rural y otros relatos pequeños, de Franz Kafka.
 
José C. Vales
José C. Vales (Zamora, 1965) es licenciado en Filología Hispánica (Universidad de Salamanca) y está especializado en filosofía y estética del Romanticismo (UNED). Durante más de diez años ha desarrollado labores de redacción, edición y documentación para diversas editoriales. Ha traducido la novísima edición de Frankenstein, de Mary Shelley (Espasa Calpe, 2009), La piedra lunar y Armadale, de Wilkie Collins (Belacqva, 2008); ha colaborado también en el compendio El rival de Prometeo (Impedimenta, 2009). Para Impedimenta ha traducido La hija de Robert Poste y Flora Poste y los artistas, de Stella Gibbons, así como La hija del optimista, de Eudora Welty y Reina Lucía, de E.F. Benson.

Defoe, mucho más conocido como autor de ‘Robinson Crusoe’, escribió este librito tardío con la intención de dejar constancia de las miserias, y las pocas virtudes, que una epidemia conlleva. Una especie de guía de cómo se desarrolla pormenorizadamente una plaga de este tipo y en especial, cómo se comporta la población cuando se han disparado las alarmas. Poco podíamos imaginar hace solo unos meses que este libro podría ser también para nosotros un espejo, 350 años después de los hechos relatados. Naturalmente, con las debidas y prudentes distancias, porque la mortalidad entonces sí que era masiva y atacaba a toda la población. Pero, sin vacunas para el covid-19 y con el bacilo de la peste aún por aislarse científicamente, es inevitable ver el paralelismo.